No siempre que hay una disputa o una discrepancia se tiene por que terminar en los Juzgados y Tribunales, sobre todo en materias civiles, de familia y mercantiles.
En muchas ocasiones es un problema de diálogo o de no mostrar cada parte su postura de forma clara. En estos casos es donde entra la figura del mediador, que actúa como intermediario, se reune con cada parte por separado y busca puntos de encuentro que permitan llegar a un acuerdo que solucione el problema. No impone ningún tipo de acuerdo, ni toma partido por ninguna de las partes.
La sabiduría popular nos dice que "es mejor un mal acuerdo que un buen juicio", también nos dice "pleitos tengas y los ganes". Es decir, terminar en un juicio y que decida un Juez o un Tribunal es la última opción.
¿Por qué no intentar un acuerdo?. Puede ser beneficioso para ambas partes, incluso para terceras partes (hijos y familia, por ejemplo) se evitan los largos y costosos procedimientos judiciales.
El legislador se ha dado cuenta de esta situación y por eso ha regulado la figura de la Mediación, para evitar juicios innecesarios que enquistan muchas veces los problemas y saturan la Justicia.
Por eso, si quiere evitar un Juicio, si ve que existe alguna posibilidad de acuerdo, les ofrecemos la posibilidad de realizarles una mediación.